La Guerra Restauradora fue la epopeya que confirmó para siempre, el Estado dominicano

 

La sociedad dominicana antes de producirse los acontecimientos que desencadenaron con la proclamación de la independencia nacional, hecho ocurrido la noche del 27 de febrero del 1844, estuvo dividida en varios grupos o corrientes de opiniones con mira a lo que mejor les convenía al territorio dominicano.

Esas corrientes de opiniones estaban conformadas por diversos sectores de la sociedad dominicana. Estos grupos eran los: los pro-españoles, eran dirigidos por los sacerdotes Gaspar Hernández y Pedro Pomies, estos querían la salida de las tropas haitiana y preferían un protectorado español. Los pro-afrancesado, dirigido por Buenaventura Báez, preferían un protectorado francés. Había un grupo pro-Ingles que preferían el dominio colonial  de Inglaterra y estaba el grupo de los trinitarios encabezado por Duarte, que preferían luchar por la independencia plena. 

Claro está que Duarte, con su estrategia de haber creado la sociedad secreta la trinitaria y haber contado con la colaboración leal de patriotas como Francisco del Rosario Sánchez y de Matías Ramón Mella, lograron ese 27 de febrero inolvidable, imponer el ideal sacrosanto independentista. 

Transcurrido el tiempo, ya instaurada la Primera República, sin embargo subyacía el ideal entreguista y anti patriótico, de traidores como Pedro Santana. Fue así que Santana siendo presidente de la República, convocó a los altos funcionarios, ciudadanos connotados de la época y al pueblo en general, a que se congregaran en la Plaza de la Catedral (hoy Parque Colón), el 18 de marzo de 1861 para darles la infausta noticia, de que había negociado la anexión de la República a España. 

El sector conservador negador del ideal sacrosanto libertario de los trinitarios, se imponía, Santana que nunca había creído en el proyecto de independencia, había luchado, solo por su odio racista hacia los haitianos; más sin embargo ese excito momentáneo de los sectores entreguistas, no duraría mucho tiempo; pues la voluntad patriótica del pueblo dominicano, terminaría imponiendo su  amor a la patria.

El 5 de abril del 1861 desembarcaron las primeras tropas de ocupación española, ya Pedro Santana se había auto designado como gobernador y capitán general de nuestro territorio en honor a España.  San francisco de Macorís les tocó la gloria de ser el primer pueblo de protestar contra la Anexión, al grito de “abajo España, viva la República Dominicana”. 

La noche del 2 de mayo de 1861, el coronel José Contreras, antiguo oficial de la independencia, con un grupo de 40 hombres atacó el cuartel militar de su pueblo que era Moca, el coronel Juan Suero comandante de dicha fortaleza que no estaba a la hora del ataque, luego recupero la misma apresando a contreras y sus compañeros, Pedro Santana que acudió al lugar después de un Consejo de Guerra, ordenó el fusilamiento de los patriotas. 

El fervor patriótico de independencia renacía, Francisco del Rosario Sánchez que estaba en Saint Thomas exiliado, organizó el Movimiento de la Regeneración Dominicana, con el permiso del presidente haitiano Jeffrard, “entró por Haití porque no puedo venir por otra parte”, según expresó, pero fue traicionado por el coronel Santiago de Oleo, siendo apresado Sánchez, el 3 de agosto de 1861 con un grupo de compañeros y tras un Concejo de guerra encabezado por Pedro Santana en la Plaza pública del Cercado, allí caía fusilado el Padre de la Patria. 

Las llamas patrióticas de la libertad ardían por todas partes. Fernando Arturo de Meriño vicario general de la iglesia católica fue deportado en 1962 a España, pero no sin antes pronunciar una homilía o discurso delante de los gobernantes anexionistas, donde fustigaba la traición a que fue sometida la patria. 

El coronel Santiago Rodríguez, (precursor de la Restauración), organizó un movimiento que debía de estallar en todas las provincias del Cibao, el 27 de febrero de 1863, pero una indiscreción de uno de los complotados obligó, al coronel Lucas Evangelista a asaltar el Cuartel Militar de Guayubín el 21 de febrero, ocupó el cuartel militar pero luego tuvo que retirarse. 

El fervor patriótico siguió creciendo, la línea noroeste era un hervidero nacionalista, el coronel Santiago Rodríguez y otros oficiales proclamaron varios estallidos en varios pueblos, como: Sabaneta, Monción, Monte Cristi, pero luego retrocedían; mas esto mantenía las llamas de la libbertad. 

Según el Historiador Pedro M. Archambault en su historia Restauradora, el 15 de agosto del 1863 se reunieron en La Visite ( territorio haitiano), en la noche junto a Benito Monción, José Cabrera, Eugenio Belliard, Alejandro Bueno, Pablo Reyes, Juan de Mata Monción, el español Angulo (cornetista), San Mesquita (artillero), Tomás de Aquino Rodríguez y otro soldado no identificado. Trasladándose en la mañana a Capotillo donde lo esperaba Juan Antonio Polanco y Pedro Antonio Pimentel, junto a algunos soldados donde alzaron el pabellón tricolor dejando iniciada firmemente la Guerra Restauradora. 

La lucha restauradora a partir del 16 de agosto de 1863, no cesó un instante, fue una guerra patriótica larga, por dos años con numerosas batallas sangrientas como: la de la Vega de Monte Cristi, Santiago, donde se destacaron Luperón, Pepillo Salcedo, Monción entre otros, las de Los Guayacanes, donde se destacaron Monción, Gaspar Polanco y Pimentel, la Canela y la de fortaleza San Luis. 

Fueron cientos de batallas que se libraron en gran parte del territorio dominicano, la mayoría de las luchas a cargas de machetes, escenificadas en la mayoría de las provincias del Cibao. Otras se realizaron en las inmediaciones de Santo Domingo y la provincia de Monte Plata donde se destacaron los generales Gregorio Luperón y Eusebio Manzueta, sobre todo en las batallas de Guanuma, el Sillón de la Viuda entre otras. Estas batallas para impedirles el paso a las tropas españolas y al general Pedro Santana hacia el Cibao. 

Finalmente las tropas españolas asediadas por la valentía de los patriotas dominicanos, después de sangrientas batallas se retiraron de Santiago, Mote Cristi, Puerto Plata y de Santo Domingo. La retirada de la Capital se produjo, el 15 de julio del 1865, donde hicieron su entrada triunfal, los generales Eusebio Manzueta y José María Cabral, apoderándose de la Plaza capitalina donde reinvindicaronla independencia para siempre. La restauración que no fue la obra de un titán; si no de un conjunto de patriotas que lucharon, con una única  ambición. La de dejarnos un país libre e independiente.

Por Angelito Manzueta De La Cruz

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